A veces comercializada con el nombre de Bahía, la madera conocida como Abura proviene de tres especies africanas que suelen usarse indistintamente. La más representativa es Mitragyna ledermannii (cuyo sinónimo es M. ciliata), seguida de M. stipulosa y, con menor frecuencia, M. rubrostipulata. Estas tres especies han pasado por varias clasificaciones taxonómicas: primero se incluyeron en el género Hallea, más tarde en Fleroya y, gracias a análisis genéticos recientes, ahora se reconocen dentro de Mitragyna.
La madera de abura suele presentar un tono claro, a menudo entre marrón rosado o crema, y se valora por su densidad moderada y facilidad para trabajarla. Debido a su estabilidad y a que se presta bien al encolado y al clavo, es común en carpintería interior, muebles y ebanistería fina. Además, aunque no destaca por ser extremadamente resistente a la intemperie, su comportamiento es satisfactorio cuando se emplea en proyectos de interior o en lugares con una humedad moderada.
Se sabe que puede causar reacciones alérgicas, incluidas náuseas, irritación ocular, mareos y vómitos.

